EL Barco de Teseo y la Identidad

La historia del barco de Teseo comienza cuando éste, en busca de su padre, decide emprender un largo viaje hasta Atenas. Durante ese viaje, tuvo numerosos enfrentamientos de los cuales salió victorioso, y quizás el más famoso fue el que tuvo con el minotauro. Su padre, se suicidó pensando que su hijo había muerto en tal enfrentamiento al ver aparecer en el horizonte el barco con las velas negras, señal de que Teseo había muerto, cuando fue un descuido de los viajeros.



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Los atenienses, conservaron la nave de treinta remos hasta muchos años después, y fueron quitando la madera gastada y poniendo y entretejiendo madera nueva; de forma que llegó un momento en el que no había ninguna pieza original, aunque el barco mantenía su aspecto. Esto dio materia a los filósofos para el argumento que llaman aumentativo, y que sirve para los dos extremos, tomando por ejemplo esta nave, y probando unos que era la misma, y otros que no lo era.

Igualmente, en Psicología se ha utilizado esto para hablar de la Identidad.
¿Somos la misma persona a pesar de haber cambiado algunas partes de nosotros mismos/mismas? La respuesta depende de como se mire. Esto se puede interpretar positivamente, ya que la persona, en su esencia, sigue siendo la misma, sigue teniendo el mismo aspecto en lo más básico, y solamente hay algunos cambios que la pueden hacer parecer diferente.



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Cuando somos pequeños, la identidad la vamos formando pieza a pieza gracias a lo que llamamos el autoconcepto, la idea que una persona tiene de sí misma. En nuestros primeros años, la vamos construyendo en función de lo que vamos escuchando alrededor nuestra de nuestros progenitores, y comenzando por aspectos físicos básicos: yo soy moreno, soy alto, tengo ojos marrones… para luego dar paso a aspectos relacionados con la personalidad (soy simpático, soy lista, soy atrevida, soy temeroso, soy generoso…) Esto lo vamos integrando y lo vamos asimilando como nuestro.

Aquí ocurre algo, ya que del mismo modo que se aceptan algunas características como nuestras (independiente si son aspectos que nos gusten o no), mientras que hay otras con las que no se aceptan. Por ejemplo, si pienso de mí que soy generoso, cualquier gesto o conducta o manera de pensar que me haga ir hacia el polo opuesto, digamos que es ser egoísta, lo voy a rechazar, ya que no lo identifico con mi forma de ser.

El problema que esto trae consigo es que estamos destinados a hacer las cosas del mismo modo, restringiendo nuestra manera de desenvolvernos en la vida y sintiéndonos incompletos, y por ende, no sentir plenitud.

La salud la podemos encontrar en ir desarrollando esos otros diferentes aspectos que nos permitan hacernos sentir bien con nosotros mismos e ir desarrollando ese amor incondicional hacia uno mismo y potenciarnos al máximo dentro de lo que somos, permitiéndonos vivir nuestra vida tal y como la percibimos y la sentimos, sin ponernos obstáculos, siendo responsables de lo nuestro y conscientes de lo que hacemos.

¿Te interesa este tema? Tenemos preparado un taller para trabajar la Identidad en nuestra sección de Agenda

 

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